Recupera tu descanso: consejos eficaces para controlar el estrés
¿No puedes dormir? No eres el único. Según la Fundación del Sueño, el 54 % de los adultos afirma que el estrés y la ansiedad son los principales culpables de sus problemas para dormir. Es un círculo vicioso: dormir mal provoca más estrés, y la situación no hace más que empeorar.
Somos fans de la meditación y la respiración profunda. Las técnicas de relajación, como hacer ejercicio durante el día e irse a la cama a una hora regular, son componentes clave para una buena higiene del sueño. Encontramos estos consejos y más información útil en el sitio web de la Sleep Foundation.
Reduce el estrés durante tu rutina nocturna
Aunque las técnicas de relajación pueden incorporarse a tu rutina nocturna, también puedes tener en cuenta otras prácticas.
Cree un buen entorno para dormir: considere evaluar su entorno para dormir en busca de posibles factores estresantes. Un buen entorno para dormir es oscuro y con poco ruido.
Limite el consumo de alcohol y cafeína: ambos pueden afectar la capacidad de dormir sin interrupciones. El consumo excesivo de alcohol también puede afectar la forma en que el cuerpo maneja el estrés.
Tómate una ducha o un baño caliente: no solo te ayudará a relajarte y a eliminar el estrés, sino que también bajará la temperatura corporal, lo que te ayudará a conciliar el sueño más rápidamente.
Evita la exposición a la luz azul antes de acostarte: la luz de los dispositivos electrónicos, como teléfonos, ordenadores y televisores, puede interferir en tu ritmo circadiano . Los expertos recomiendan dejarlos a un lado unas horas antes de irte a dormir. Además, esto puede ayudar a limitar el el doomscrolling , que se sabe que contribuyen a la ansiedad.
Practique una buena higiene del sueño: La higiene del sueño se refiere a los comportamientos nocturnos que preceden al sueño. Una buena higiene del sueño implica mantener un horario de sueño constante, una rutina para irse a dormir y adquirir hábitos saludables que favorezcan el sueño.
Diario: Escribir tus pensamientos y preocupaciones puede ayudarte a sacarlos a la luz para que puedas abordarlos. Ten un diario junto a tu cama para que puedas escribir cualquier ansiedad que pueda surgir en los momentos previos a acostarte.

