Fósforo y ERC: Manteniendo tus niveles bajo control
Vivir con enfermedad renal crónica (ERC) significa prestar atención a cosas en las que quizá no habías pensado antes, como el fósforo. Es un mineral esencial para muchas cosas: huesos fuertes, energía, lo que se te ocurra. Pero cuando los riñones no funcionan tan bien como deberían, el fósforo puede acumularse en la sangre y eso puede causar problemas. Piensa en huesos más débiles, problemas cardíacos y mucho más. Por lo tanto, mantener los niveles de fósforo dentro de unos límites saludables es una parte fundamental del tratamiento de la ERC.
Una de las cosas más complicadas del fósforo es que se esconde en muchos alimentos, a veces de formas que no te esperas. ¿Una buena regla general? Si ves «fos» en el nombre de un ingrediente (como ácido fosfórico, fosfato disódico o cualquier otro «fosfato»), es una señal de alerta. Se trata de fósforo añadido, y puede aumentar mucho tus niveles.
Hablemos de algunos culpables comunes y de los cambios inteligentes que puedes hacer:
Carnes procesadas: El tocino, el jamón, los perritos calientes, la mortadela, el salami, las salchichas... todos ellos tienen un alto contenido en fósforo. En su lugar, opte por opciones más magras como el pavo, el pescado (¡especialmente el salmón!), el marisco, el solomillo de cerdo, la ternera magra, el tofu, las alubias y las lentejas. ¡La variedad es la clave!
Comida rápida: Todos sabemos que la comida rápida no es la más saludable, pero a veces es inevitable. En lugar de un sándwich de pollo frito o un perrito caliente, prueba un sándwich de filete de pescado (¡sin queso!) o una hamburguesa sencilla. Los pequeños cambios pueden marcar la diferencia.
Lácteos: Esto puede ser difícil, ya que los lácteos suelen ser una parte importante de nuestra dieta. Ten cuidado con las cremas no lácteas, los quesos procesados (como el americano o el Velveeta), los helados y los yogures. Prueba quesos naturales como el suizo, el feta o el brie con moderación. En cuanto a las cremas, la leche de almendras o de arroz sin azúcar son buenas alternativas. ¿Te apetece algo dulce? Los sorbetes, los sorbetes de frutas o los polos pueden ser una mejor opción que los helados.
Bebidas: Los refrescos oscuros, las bebidas energéticas, las bebidas deportivas e incluso algunas aguas aromatizadas pueden tener un contenido sorprendentemente alto en fósforo. ¡Apueste por la mejor opción: el agua! Otras buenas opciones son los refrescos transparentes (con moderación), la limonada recién exprimida, el té verde o el café o té recién hecho.
Productos horneados: galletas, brownies, tortitas, magdalenas, gofres... cualquier producto elaborado con mezclas secas o precocinados suele contener mucho fósforo. Busque opciones que no contengan ingredientes con «fos» o pruebe productos como bagels, muffins ingleses o pan de pita.
Nota importante: Esta información es solo para conocimiento general y no debe sustituir el asesoramiento de su equipo de atención médica. Un dietista registrado o un nefrólogo pueden crear un plan de alimentación personalizado adecuado para usted. Pueden ayudarle a interpretar las etiquetas de los alimentos, comprender sus necesidades específicas y asegurarse de que obtiene los nutrientes que necesita mientras controla sus niveles de fósforo. ¡No dude en hacerles cualquier pregunta que tenga! Están ahí para apoyarle en su proceso con la ERC.

